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El español como lengua La lengua en la actualidad

Expresiones y modismos regionales: un viaje por los dichos del mundo hispanohablante

El español es un idioma tan diverso como los países que lo hablan. No importa si estás en Madrid, Buenos Aires, Ciudad de México o Medellín: en cada rincón del mundo hispanohablante encontrarás expresiones únicas que pueden hacerte reír, confundirte o incluso meterte en aprietos si no las entiendes bien. Estas frases y dichos reflejan la cultura, el humor y la historia de cada comunidad.

Algunas de estas expresiones son tan graciosas que, si las tomamos literalmente, parecen absurdas, mientras que otras son pura creatividad popular. Acompáñanos en este recorrido por algunos de los modismos más curiosos y divertidos que se usan en distintos países hispanohablantes. ¡Seguro que más de uno te sorprenderá!

España: Entre «flipar» y «estar en las nubes»

En España, las expresiones coloquiales son un arte. Si alguien dice que «está flipando», no significa que esté dando volteretas, sino que está asombrado o sorprendido. También es común escuchar «estar en las nubes» para referirse a alguien distraído o despistado.

Los madrileños, por ejemplo, pueden exclamar «¡Vaya tela!» cuando algo les parece increíble, mientras que en el sur del país se oye con frecuencia «¡Ojú!» como expresión de asombro o cansancio. Y si un español te dice que «estás en la parra», mejor presta atención, porque significa que no estás poniendo interés en lo que te dicen.

México: «Aguas», «chido» y «se me hace gacho»

En México, el español está impregnado de coloridas expresiones. Una de las más conocidas es «¡Aguas!», que no tiene nada que ver con el líquido, sino que es una advertencia para estar alerta. Si algo es bueno o cool, es «chido», y si alguien dice «se me hace gacho», significa que algo le parece feo o desagradable.

Si un mexicano te dice «no manches», puede estar sorprendido o en desacuerdo contigo, mientras que «estar hasta las chanclas» indica que alguien ha bebido demasiado. Y si escuchas «me vale», significa que a esa persona no le importa en absoluto lo que esté pasando.

Argentina: «Un quilombo», «posta» y «che»

El español rioplatense también tiene su propio repertorio de modismos. En Argentina, «quilombo» no se refiere a una danza, sino a un caos o problema serio. «Posta» es una forma de afirmar que algo es cierto, similar a «de verdad». Y si alguien te llama «che», simplemente está atrayendo tu atención.

Un argentino puede decir «me la banco» para indicar que soporta una situación difícil, y si algo «pinta bien», es porque tiene buen pronóstico. Y si escuchas «un pibe», están hablando de un chico o joven.

Colombia: «Estar amañado», «berraco» y «vaina»

En Colombia, el español tiene un ritmo propio, lleno de expresiones encantadoras. «Estar amañado» significa sentirse cómodo en un lugar, mientras que «berraco» puede referirse a alguien valiente o, dependiendo del contexto, a una persona enojada.

«Vaina» es una palabra comodín para referirse a cualquier cosa, ya sea positiva o negativa. Si alguien dice «me da mamera», está expresando pereza o desinterés. Y si escuchas «parce», es la versión colombiana de «amigo» o «compadre».

Chile: «Andar pato», «fome» y «cachar»

El español chileno también tiene un sabor único. «Andar pato» significa estar sin dinero, mientras que «fome» describe algo aburrido o sin gracia. Si un chileno dice «¿cachai?», te está preguntando si entiendes.

«Carrete» es la palabra clave para fiesta, y «hacer una vaca» no implica animales, sino reunir dinero entre varias personas para un gasto común. “Andar arriba de la pelota” es estar ebrio, porque literalmente si te subes a una pelota pierdes el equilibrio 🤣.  Si alguien «tira la talla», simplemente está bromeando y si te dicen “chicotea los caracoles” te está apurando, pues chicota es un tipo de látigo. Si alguien te cuenta que “Claudio le pintó el mono” significa que él le llamó la atención o le corrigió por algo. Por otro lado, “pintamono” también puede significar hacer payasadas, hacer el ridículo para llamar la atención, por ejemplo, al decir “Claudio es un pintamonos” o lo que es lo mismo, “Claudio está dando jugo”.

Dejar a alguien como “chaleco de mono” significa que hablaron mal de él a sus espaldas.  Y una última con animales: “echarse una manito de gato” significa arreglarse cuidadosamente antes de salir💅.

Un idioma, mil maneras de decirlo

El español, como todas las lenguas, está moldeado por la cultura y la identidad de cada país. Por ello, los modismos y expresiones regionales enriquecen la comunicación y reflejan la historia y el ingenio de sus hablantes.

Si viajas por el mundo hispanohablante, prepárate para descubrir que lo que en tu país significa una cosa, en otro puede ser completamente diferente. Y lo mejor de todo: aprender estos modismos es una de las maneras más divertidas de sumergirte en una nueva cultura. ¡Así que ya sabes, ponte las pilas y sigue explorando el fascinante mundo de las palabras!

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El español como lengua

El lenguaje de la gastronomía: palabras únicas del español para describir sabores, texturas y platos típicos

Te sientas a la mesa, coges el tenedor y, con el primer bocado, una sonrisa se dibuja en tu rostro. «¡Esto está para chuparse los dedos!», exclamas, mientras el aroma de la comida te envuelve. No es sólo el sabor, sino la textura, el olor y el recuerdo que cada plato evoca.

La gastronomía tiene su propio lenguaje, y en español contamos con una riqueza de palabras y expresiones para describir la experiencia culinaria con una precisión y pasión que pocos idiomas pueden igualar.

Palabras que despiertan el paladar

El español es un idioma tan sabroso como su comida. No nos basta con decir que algo está bueno; necesitamos matices, detalles que expresen exactamente lo que sentimos en el paladar. Un guiso puede ser «contundente», es decir, denso y lleno de sustancia, ideal para reponer fuerzas. Un plato «meloso» tiene una textura suave y untuosa, como un buen risotto o un arroz caldoso. Y si un postre es «empalagoso», significa que su dulzura es excesiva, al punto de ser casi imposible terminar.

En cuanto a los sabores, el español tiene palabras específicas para describir sensaciones que van más allá de lo básico. Lo «amargo» de un buen café no es lo mismo que lo «astringente» de un vino tinto joven. Algo «picante» produce un calor en la boca, pero si es «especiado», implica una mezcla compleja de aromas y sabores que no necesariamente queman.

La textura importa

No todo es sabor en la comida; la textura también juega un papel clave. En español podemos describir un alimento como «crujiente» cuando suena al morderlo, como una buena corteza de pan o una fritura bien hecha. Si es «jugoso», retiene sus jugos y se siente fresco y sabroso, como una carne al punto o una fruta madura. Un bizcocho «esponjoso» es ligero y aireado, mientras que uno «mazacote» es denso y pesado, a veces demasiado.

Platos con nombres inconfundibles

Más allá de las palabras que describen sensaciones, en el español gastronómico también encontramos nombres de platos que, por sí mismos, evocan tradición y sabor.

  • ¡Imagínate un abrazo comestible! Un taco mexicano es como un pequeño edredón de maíz que envuelve con cariño un relleno jugoso y lleno de sabor. Puede ser de suadero, pastor, cochinita o hasta nopalitos, pero siempre viene con su séquito inseparable: cebolla, cilantro y una salsa que te puede hacer llorar de felicidad… o de picor. Es un realmente un bocado de fiesta.
  • Las tapas españolas son como esos amigos que nunca fallan: pequeñas, variadas y siempre bienvenidas. Desde una croqueta crujiente que esconde un corazón cremoso hasta unas patatas bravas que te desafían con su salsa picantita, cada tapa es una historia corta pero sabrosa.
  • El chancho en piedra es la rockstar de las salsas chilenas: simple, rústico y lleno de carácter. Se hace con tomates bien maduros, ají, ajo y cilantro, todo machacado en un mortero de piedra hasta que los sabores se abrazan con intensidad. El resultado es una mezcla fresca, vibrante y con un picante juguetón que despierta los sentidos. Su nombre puede despistar a los desprevenidos (no lleva cerdo, solo su espíritu sabroso), pero su fama es bien merecida. Es el acompañante ideal para un pan amasado calentito, y una excusa perfecta para compartir en buena compañía. ¡Una cucharada y ya estás en Chile!
  • Las torrijas españolas son la prueba de que con ingredientes sencillos se pueden crear auténticos manjares. Son rebanadas de pan que, tras un baño en leche aromatizada con canela y limón, se rebozan en huevo y se fríen hasta quedar doradas y crujientes por fuera, pero tiernas y jugosas por dentro. Luego, se espolvorean con azúcar y canela o se bañan en miel, convirtiéndose en un bocado dulce y reconfortante. Tradicionales de la Semana Santa, pero bienvenidas todo el año, las torrijas son el abrazo calórico que nadie rechaza.

Expresiones gastronómicas

La comida es tan importante en la cultura hispanohablante que ha dado lugar a innumerables expresiones. Decir que alguien está «como un fideo» significa que es muy delgado, mientras que si está «hecho un tonel» implica todo lo contrario. Si un plato está «para chuparse los dedos», es que está delicioso, y si alguien «no da ni un huevo», significa que es tacaño.

Y, por supuesto, no podemos olvidar la expresión favorita de muchos: «pan comido», que se usa para referirse a algo fácil de hacer. Aunque, a decir verdad, en la cocina no todo es tan sencillo como parece.

Un idioma para saborear

Quienes hablamos castellano tenemos una forma especial de hablar sobre la comida, llena de matices, texturas y evocaciones. Quizás sea porque la gastronomía es más que alimentarse: es historia, es cultura y, sobre todo, es placer. La próxima vez que disfrutes de un buen plato, intenta describirlo con algunas de estas palabras. Porque la comida no solo se prueba, también se cuenta y para eso bien sabemos disfrutar de la sobremesa.

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Errores comunes al escribir en español (y cómo evitarlos sin volverte loco)

El español es un idioma maravilloso, pero también está lleno de trampas en las que incluso los hablantes nativos caemos. A veces, por costumbre o por descuido, cometemos errores sin darnos cuenta. Aquí te contamos algunos de los fallos más comunes y cómo evitarlos sin sufrir en el intento.

1. Confusión entre «de que» y «que»

Uno de los tropiezos más habituales es el uso incorrecto de «de que». Por ejemplo, decir «Me di cuenta que…» en lugar de «Me di cuenta de que…». Un truco sencillo es sustituir la frase por «eso»: si «Me di cuenta eso» no tiene sentido, entonces lo correcto es «de que». Este error es tan común que merece atención especial.

2. Uso indebido de comas

Las comas pueden cambiar por completo el significado de una frase. Por ejemplo:

Correcto: «Vamos a comer, abuela.» (Le hablamos a la abuela sobre la comida.)
❌ Incorrecto: «Vamos a comer abuela.» (Suena como si la abuela fuera el plato principal 😱).

3. Tildes olvidadas en verbos en pasado

Los verbos en pasado suelen llevar tilde en la última sílaba, como «comió», «habló» o «decidió». Olvidar estas tildes es un error común que puede cambiar el tiempo verbal o incluso el significado de la palabra. Prestar atención a las reglas de acentuación es clave para evitar malentendidos.

4. «Hay», «ahí» y «ay»

Estas tres palabras suenan igual, pero tienen significados muy distintos:

  • Hay: del verbo «haber». Ejemplo: «Hay muchas estrellas esta noche».
  • Ahí: indica lugar. Ejemplo: «El libro está ahí, sobre la mesa».
  • Ay: expresión de queja o dolor. Ejemplo: «¡Ay, me he golpeado el pie!».

Confundirlas puede dar lugar a frases sin sentido o malinterpretaciones.

5. Confusión entre «porque», «por qué», «porqué» y «por que»

Es fácil enredarse con estas cuatro formas, pero cada una tiene un uso específico:

  •        Porque: Explica una causa. Ejemplo: «No vine porque estaba enfermo.»
  •        Por qué: Se usa en preguntas. Ejemplo: «¿Por qué llegaste tarde?»
  •        Porqué: Es un sustantivo que significa «motivo». Ejemplo: «No entiendo el porqué de su enojo.»
  •        Por que: Se usa cuando la preposición «por» precede a «que». Ejemplo: «Luchamos por que se haga justicia.»

 6. «Haiga» en lugar de «haya»

 Este error es muy común en el habla coloquial y se debe a una confusión con la conjugación del verbo «haber» en subjuntivo. «Haiga» no es una forma aceptada en español estándar.

✅ Correcto: Ojalá haya más oportunidades.
❌ Incorrecto: Ojalá haiga más oportunidades.

Estos errores son comunes en diversas regiones y pueden afectar la precisión del mensaje.

7. Uso incorrecto de «sino» y «si no»

Aunque suenan igual, tienen usos distintos:

  • Sino: equivale a «pero». Ejemplo: «No es rojo, sino azul».
  • Si no: condicional. Ejemplo: «Si no estudias, no aprobarás».

Confundirlos puede alterar el sentido de la oración.

8. «Vinistes», «fuistes» y otras conjugaciones incorrectas

Es común añadir una «s» innecesaria al final de algunos verbos en segunda persona del singular del pretérito.

✅ Correcto: Tú viniste temprano.
❌ Incorrecto: Tú vinistes temprano.

✅ Correcto: Tú fuiste al cine.
Incorrecto: Tú fuistes al cine.

9. Uso de «a» y «ha»

«A» es una preposición, mientras que «ha» es la forma del verbo «haber». Ejemplo:

  • A: «Voy a la tienda».
  • Ha: «Ella ha terminado su tarea».

Confundirlas es un error frecuente que puede cambiar el sentido de la frase.

10. «Tubo» y «tuvo»

Aunque suenan igual, «tubo» se refiere a un objeto cilíndrico, mientras que «tuvo» es el pasado del verbo «tener». Ejemplo:

  • Tubo: «El fontanero cambió el tubo dañado».
  • Tuvo: «Ella tuvo una idea brillante».

Prestar atención a estas diferencias es crucial para una escritura precisa.

El español es una lengua rica y llena de matices, pero con un poco de práctica podemos evitar estos errores y mejorar nuestra comunicación. ¿Te ha pasado cometer alguno de estos fallos? ¡Cuéntanos en los comentarios!

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El español como lengua

Idiomas hermanos: dime qué idioma hablas y te diré qué tan rápido aprenderás español

Aprender un nuevo idioma es como entrar a una fiesta familiar donde no conoces a nadie, pero todos comparten un vínculo. Y si el idioma que quieres aprender es el español, te traemos buenas noticias: tiene muchos “hermanos” que te harán el proceso mucho más fácil (o al menos menos aterrador). ¿Quieres saber qué tan rápido podrías aprender español dependiendo de tu lengua materna? ¡Sigue leyendo!

La familia romance: los primos cercanos

El español pertenece a la familia de las lenguas romances, descendientes del latín vulgar, así que, si hablas alguno de sus hermanos, como el italiano, el portugués, el francés, el catalán o el rumano, ya tienes medio camino recorrido.

Por ejemplo, si eres italiano, felicidades, porque probablemente no necesitarás un curso intensivo para entender el español básico. Palabras como familia, vino o amigo son prácticamente idénticas. Y las estructuras gramaticales también son tan similares que hasta podrían ser vecinas en un diccionario.

Los hablantes de portugués tampoco lo tienen nada difícil. Con una gramática casi idéntica y un vocabulario muy parecido, la mayor barrera puede ser la pronunciación. Pero no te preocupes, un poco de práctica y pasarás de obrigado a gracias en un abrir y cerrar de ojos.

El francés, aunque más distante en términos de pronunciación, comparte muchas raíces léxicas. Palabras como nation (nación) o important (importante) son casi las mismas, aunque con un acento diferente. Eso sí, ¡prepárate para los falsos amigos! (Por ejemplo, embarazada no significa embarrassée; significa “pregnant”).

Las sorpresas del rumano

Aunque más lejano en el árbol lingüístico, el rumano también es un hermano romance del español. Su gramática incluye casos gramaticales (como el latín clásico), lo que lo hace un poco más complicado. Sin embargo, comparte muchas palabras similares, y los hablantes de rumano suelen encontrar el español mucho más accesible que otros idiomas.

¿Y si hablas inglés? Los primos lejanos

El inglés y el español no son exactamente hermanos, pero son algo así como primos lejanos que se saludan en reuniones familiares. Ambos provienen de la familia indoeuropea, y aunque el inglés pertenece al grupo germánico, ha tomado prestadas miles de palabras del latín y las lenguas romances.

Gracias a estas palabras prestadas, muchos términos académicos, científicos o políticos son fáciles de reconocer: hospital, animal, intelligent, communication, y muchos más. Además, el inglés y el español comparten estructuras sencillas en tiempos verbales y un alfabeto casi idéntico, lo que facilita las cosas.

Las lenguas germánicas: con esfuerzo, pero posible

Si tu lengua materna es el alemán, neerlandés o sueco, aprender español puede ser un poco más desafiante, pero no imposible. La gramática española es más flexible que la germánica, lo que puede ser un alivio. Además, muchas palabras han viajado entre las lenguas a lo largo de los siglos: ¿sabías que “guante” viene del germánico want?

Las lenguas eslavas: ¡conexión inesperada!

¿Hablas ruso, polaco o checo? Aunque el español no sea un pariente directo, compartir el alfabeto latino (excepto en el caso del ruso) ya es una ventaja. Además, las lenguas eslavas tienen sonidos similares a los del español, lo que hace que pronunciar palabras como montaña o mujer sea un poco más fácil.

El caso de las lenguas asiáticas: un desafío emocionante

Para hablantes de lenguas como el chino, el japonés o el coreano, aprender español puede parecer una montaña más alta, pero no imposible de escalar. La mayor dificultad suele ser la gramática y los géneros gramaticales (¿por qué una mesa es femenina y un libro masculino?). Sin embargo, el español tiene una ventaja importante: su pronunciación es mucho más consistente que la del inglés, lo que lo convierte en un idioma más lógico para aprender.

Lenguas indígenas: vínculos inesperados

Si hablas lenguas como el náhuatl o el quechua, te sorprenderá saber que el español ha tomado prestadas muchas palabras de estas culturas. Términos como chocolate, aguacate o cancha tienen raíces indígenas. Además, en muchos casos, la estructura fonética del español se adapta bien a los hablantes de estas lenguas.

El español, un idioma para todos

Una de las grandes ventajas del español es su claridad y consistencia. Es un idioma con reglas gramaticales bastante estables y una pronunciación casi completamente fonética (lo que lees, lo dices). Además, con más de 500 millones de hablantes en el mundo, tendrás muchas oportunidades para practicar.

Así que, ya sea que hables un idioma romance, inglés, o una lengua completamente diferente, ¡aprende español! Nunca sabes qué tanto disfrutarás de sus expresiones, su música o la rica cultura que acompaña al idioma. Y tú, ¿qué idioma hablas? ¡Cuéntanos qué tan fácil (o difícil) ha sido para ti aprender español!

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El español y su distinción entre ser y estar

El español, como ya lo hemos mencionado en artículos anteriores, es uno de los idiomas más extensos y diversos del mundo, además, destaca por una particularidad que lo distingue de muchas otras lenguas: la diferencia entre los verbos “ser” y “estar” para expresar el concepto de “ser” en distintos sentidos. Esta distinción, que puede parecer compleja a los hablantes no nativos, refleja una profundidad filosófica e histórica que ha influido no sólo en la gramática del idioma, sino en la manera en que los hablantes perciben la realidad.

La distinción entre “ser” y “estar”: origen y filosofía

La separación entre los conceptos de “ser” y “estar” tiene raíces en el latín vulgar, la forma coloquial del latín que hablaban los ciudadanos comunes en el Imperio Romano. Aunque en el latín popular, aún no existía una diferenciación entre el verbo que aludía a la esencia o naturaleza de las cosas y el verbo que refería a estados o condiciones temporales, Sí existían esse (existir) y stare (estar de pie). Al evolucionar el latín hacia las lenguas romances, el español retuvo estos dos verbos y amplío su significado, mientras que otros idiomas como el italiano o el francés simplificaron sus sistemas verbales y fusionaron estos conceptos en un solo verbo.

Desde el punto de vista filosófico, la distinción entre “ser” y “estar” implica una visión dual de la realidad: una diferencia entre la esencia inmutable de algo y su estado o condición transitoria. Cuando usamos “ser”, estamos hablando de una cualidad intrínseca o definitoria, como en “es una persona amable”. Al utilizar “estar”, señalamos una condición momentánea, como en “está cansado”. Este uso refleja una percepción compleja en la que el español distingue entre lo permanente y lo temporal, lo esencial y lo accidental.

Ejemplos en otras lenguas

El español no es el único idioma que distingue entre dos conceptos de “ser”. En gallego y catalán, otras lenguas romances de la península ibérica también existen dos verbos para diferenciar entre una cualidad esencial y una condición temporal. En gallego, por ejemplo, se usan “ser” y “estar” de manera muy similar al español.

Fuera de las lenguas romances, el griego moderno también tiene una diferenciación interesante entre el verbo “είμαι” (eímai) para describir estados más permanentes y verbos adicionales para describir estados transitorios, aunque no existe una correspondencia exacta. En otros idiomas indoeuropeos como el hindi, existen verbos que se especializan en expresar condiciones temporales versus estados permanentes, aunque no funcionan de la misma forma que en español. Esta tendencia indica que la necesidad de separar conceptos de ser y estar refleja, en parte, cómo distintas culturas interpretan la realidad.

Consecuencias en la enseñanza del español

Para los estudiantes de español como lengua extranjera, la diferencia entre “ser” y “estar” es uno de los aspectos más difíciles de dominar. Los hablantes de idiomas que no tienen esta distinción- el inglés, por ejemplo- pueden encontrar confuso cuándo utilizar uno u otro. En inglés, el verbo “to be” abarca ambos significados, y la distinción sólo se infiere del contexto o de modificadores adicionales. La dificultad de aprender a diferenciar “ser” de “estar” en español reside en entender cómo una lengua puede estructurar y categorizar la realidad de manera más precisa en términos de permanencia y temporalidad.

El uso diferenciado de “ser” y “estar” no sólo enriquece el vocabulario del español, sino que también proporciona una herramienta poderosa para expresar ideas y matices que en otros idiomas requieren explicaciones más largas. La lengua refleja, así, una sensibilidad particular hacia las características de las personas, los objetos y las situaciones, mostrando un matiz que tiene raíces tanto lingüísticas como culturales. Por ejemplo, en español podemos decir “él se dejó ser” y “él se dejó estar” y ambas expresiones refieren a cosas totalmente distintas; mientras la primera alude a que él decidió vivir la vida que realmente quería vivir, la segunda expresión indica que él se abandonó, probablemente refiriéndose a su condición física, haciendo que los años afectaran negativamente su estado físico.

La dualidad entre “ser” y “estar” en el español no es una cuestión meramente gramatical; es un reflejo de la manera en que los hispanohablantes perciben la realidad y distinguen entre lo esencial y lo transitorio. Esta diferenciación, compartida en cierta medida con otras lenguas, revela una profundidad cultural que forma parte de la identidad del idioma. Al aprender a utilizar “ser” y “estar”, se aprende una regla gramatical, y al mismo tiempo, se comprende mejor la riqueza de un idioma que busca capturar la esencia y el cambio de manera precisa. ¿No te parece hermoso?

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Movimiento perpetuo.  Palíndromos y anagramas en español

La palabra palíndromo proviene del griego que significa “que recorre a la inversa”. Poético. Ahora, en palabras simples, un palíndromo es una frase o palabra que se puede leer igual de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Los anagramas, en tanto, son palabras (o frases) que resultan de la transposición de letras dentro de otra palabra.

Los palíndromos y los anagramas son ejercicios del lenguaje que lo convierten en un juego y desafío de ingenio. Estos juegos son tan antiguos que Duncan Fishwick, historiador británico, y autoridad mundial a la hora de hablar de la historia romana, decía que la composición de palíndromos era un pasatiempo de la nobleza romana. De hecho, uno de los palíndromos múltiples más famosos es el célebre cuadrado se Sator, hallado en las ruinas de Pompeya, pero presente también en otros restos de edificios romanos.

Este palíndromo está formado por cinco letras escritas en latín y dispuestas de manera que se pueden leer de izquierda a derecha o viceversa y de arriba abajo y a la inversa:

SATOR

AREPO

TENET

OPERA

ROTAS

El significado de este palíndromo aún es tema de estudio y debate, pues las opiniones están divididas entre quienes le dan una interpretación religiosa, cabalística u otras vinculadas al acontecer cotidiano de la época.

Amor, Roma y mora

En el español contemporáneo, uno de los grandes referentes de los palíndromos es el escritor guatemalteco Augusto Monterroso, maestro del microrrelato y también inventor prolífico de muchos palíndromos.

Monterroso habló sobre este juego de en su texto Onís es asesino, un acusatorio palíndromo en sí mismo, donde reflexiona sobre el arte del juego de palabras y sobre cómo el español parece ser un idioma particularmente propicio para los juegos de palabras. En este texto hace un recorrido por diferentes juegos que se pueden hacer con palabras, describiendo reuniones con otros escritores en los que pasaban tardes o noches enteras jugando y compartiendo sus creaciones. He aquí algunos ejemplos:

¡Acá, caca! Augusto Monterroso

Amo a la paloma. Carlos Illescas.

Odio la luz azul al oído. Rubén Bonifaz Nuño

Madam, I’m Adam. James Joyce.

Somos laicos, Adán; nada social somos. Carlos Illescas.

Los anagramas son un juego lingüístico parecido al palíndromo, pero menos exigente: amor, Roma y mora son todos anagramas, pero también los hay más extensos como Camilo Ruge, anagrama de murciélago.

El anagrama es también un método para encriptar mensajes como Lalo Barrubia, escritora uruguaya cuyo seudónimo oralmente es un anagrama de la loba rubia. Avida Dollars es otro gran ejemplo de anagrama con mensaje encriptado, y corresponde al anagrama que ideara André Breton para referirse despectivamente a Salvador Dalí y su sed de dinero en desmedro del de creador.

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Géneros en transición

Si el castellano no es tu primera lengua no es raro que te confundas con el género o el uso de los artículos correspondientes a una palabra. Un artículo mal elegido o una discordancia adjetival -por norma- no representa un gran problema, pues el sentido de lo que quieres decir se mantiene intacto. Pero ¿qué sucede cuando el artículo define el significado de una palabra? Bueno, en ese caso el asunto es un poco más complicado.

Hablamos de palabras homónimas. Es decir, que se escriben y pronuncian igual, pero cuyo significado es distinto y está determinado por el artículo que le antecede. Ejemplo de este tipo de homónimos son:

  1. El cólera y la cólera: la palabra cólera precedida por el artículo masculino (el) hace referencia la enfermedad. La RAE la define como Enfermedad epidémica aguda de origen bacteriano, caracterizada por vómitos repetidos y diarrea intensa. Mientras que la cólera significa ira, enojo o enfado.
  2. El orden y la orden: una de las acepciones de el orden es “colocación de las cosas en el lugar que les corresponde” y una segunda acepción del término masculino es “ámbito de materias o actividades en el que se enmarca alguien o algo”; en el caso de la orden el significado cambia a “Mandato que se debe obedecer, observar y ejecutar”.
  3. El capital y la capital: El capital es “el conjunto de activos y bienes económicos destinados a producir mayor riqueza”, mientras que la capital es ciudad o localidad en donde residen los poderes públicos de un Estado, país, demarcación, provincia, etc.

Además de los homónimos cuyo significado varía dependiendo del artículo, hay dos casos que pueden representar un dolor de cabeza para quienes están aprendiendo español y son 1) los sustantivos que son masculinos en singular y cambian a femenino en plural y 2) los sustantivos ambiguos, aquellos que dependiendo del país cambian de género gramatical.

Sustantivos que transitan del masculino al femenino

Dentro de la amplia gama de sustantivos presentes en el español existe una larga lista de sustantivos cuyo género es masculino y muta al femenino cuando pluralizamos la palabra. No existe una norma, ni un nombre para denominar a este fenómeno. Y para un nativo del español probablemente no sea tan fácil enumerar los elementos de la lista si es que antes no se ha parado a pensar en ella. Simplemente sabe cuándo aplicar el cambio de género gramatical, aunque no tenga una explicación para ello. Revisemos algunos de estos casos:

SingularPlural
El arteLas artes
El águilaLas águilas
El aguaLas aguas
El algaLas algas
El ansiaLas ansias
El hadaLas hadas
El aveLas aves
El áreaLas áreas
El aulaLas aulas

Por último, otro caso de transición de género se da de un país a otro, por lo que aquí la alternancia es debido a factores geográficos. En gran parte de Latinoamérica, por ejemplo, tanga es femenino, mientras que en España se trata de un sustantivo masculino. En Chile sartén es masculino, mientras que es España femenino. Pijama es mayoritariamente masculino, pero en México y zonas de Centroamérica y el Caribe es femenino. En Argentina es habitual oír hablar de la vodka, mientras que para el resto de los hablantes del castellano se trata de un sustantivo masculino, y así las diferencias continúan.

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Los 20 conectores más comunes en español

Los conectores discursivos nos permitir enlazar oraciones en un orden lógico. Son vínculos que utilizamos para que las oraciones tengan sentido dentro de un discurso.

Hoy iScribo te enseña los conectores más comunes en español, desde los conectores concesivos hasta los conectores de adición. La lista de conectores en español puede contener adverbios, preposiciones y conjunciones. Continúa leyendo para saber más.

Conectores adversativos en español

Expresan oposición entre dos ideas:

1. Ahora bien: La casa que has comprado es bonita, ahora bien, no tiene piscina.

2. En cambio: Víctor no vendrá al cine, en cambio, sí que irá a la cena.

3. Sin embargo: Estuvo enfermo toda la semana, sin embargo, no tuvo fiebre.

4. No obstante: Carolina no tenía razón, no obstante, nadie le dijo nada.

5. Pero: No supe qué hacer pero improvisé.

Conectores aditivos

Como bien indican su nombre, los conectores aditivos añaden información a la vez que unen elementos:

6. Además: Tendréis que ir a Sevilla además de a Granada.

7. Asimismo: iScribo corrige mientras escribes, asimismo te aporta sugerencias.

8. Aparte: No quiero salir con ellas, aparte, no me apetece.

9. También: He comprado peras y también manzanas.

10. Por si fuera poco: Llegó tarde y, por si fuera poco, le tuve que preparar la cena.

Conectores concesivos

Expresan que la acción se ha podido llevar a cabo a pesar de haber obstáculos por el camino:

11. Aun así: Se hizo muy tarde, aun así, pudo preparar el examen.

12. En cualquier caso: Me he pasado dos semanas preparando el viaje. En cualquier caso, no me acordé de esa visita.

13. De todas formas: No creo que me dé tiempo, de todas formas, si termino pronto, me paso.

14. De todos modos: Hace poco ejercicio, de todos modos, ha conseguido bajar de peso.

15. Sin bien: Si bien es cierto que se hizo tarde, consiguió llegar a tiempo.

Conectores consecutivos

Estos conectores permiten que se pueda formular una consecuencia de la segunda acción con respecto a la primera:

16. Por consiguiente: Estuvo lloviendo toda la noche, por consiguiente, no hay que regar las macetas hoy.

17. Así pues: Se me han olvidado las llaves, así pues, tendré que irme a tu casa.

18. Por ende: Se ha ido la señal, por ende, no hemos terminado de ver el programa.

19. Entonces: No queda vino, entonces solo puedes beber cerveza.

20. Por tanto: Hoy no salgo, por tanto, te veo mañana.

iScribo y la gramática

Existen otros tipos de conectores en español, como los explicativos, los de ordenación o los rectificativos, que los veremos un poco más adelante. iScribo cuida que se respete la gramática española, por ende, nuestro corrector te ayuda a escribir con una mayor precisión. ¿Lo has probado? Puedes hacerlo aquí.

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El español como lengua

¿Cuál es el grado de los adjetivos en español?

Los adjetivos son palabras que acompañan o cualifican al sustantivo. Estas palabras nos aportan más información de los sustantivos o bien los distingue de los demás. Los adjetivos concuerdan en género y número con los sustantivos que acompañan.

¿Quieres saber cuál es el grado de los adjetivos? Descubre hoy con iScribo los adjetivos en grado positivo, comparativo y superlativo.

Los grados del adjetivo expresan la intensidad con la que se explican las cualidades de los sustantivos.

¿Qué son los adjetivos en grado positivo?

Los adjetivos en grado positivo son los adjetivos en su estado neutro, es decir, en su forma básica.

Raúl está triste porque su equipo ha perdió.

La casa roja de la esquina es la que ha comprado Marta.

¿Qué son los adjetivos en grado comparativo?

El grado comparativo se utiliza para hacer comparaciones entre dos o más sustantivos. Se forma con los adverbios más, menos, tan, igual (y similares),seguidos del adjetivo y de que o como:

más/menos/tan + adjetivo + que/como

Tenemos tres tipos de adjetivos comparativos:

Comparativo de igualdad: Jesús es tan listo como Pepa.

Comparativo de superioridad: Josefa es más hábil que Mario.

Comparativo de inferioridad: La piscina de Sonia es menos grande que la de Juan.

¿Qué son los adjetivos en grado superlativo?

El grado superlativo describe el nivel más alto de una cualidad. Existen dos tipos según el nivel de comparación.

Por un lado, está el superlativo relativo, que indica que el adjetivo describe la cualidad más alta que hay, en comparación con otro elemento. Se forma con un artículo determinado, los adverbios más o menos y el adjetivo en sí:

artículo + más/menos + adjetivo

Pedro es el más alto de su clase.

El coche es el menos rápido que existe en el mercado.

Y, por otro lado, tenemos el superlativo absoluto, que determina el grado más alto de una cualidad sin compararlo con ningún otro elemento.

El perro es listísimo, sabe lo que le están hablando.

Este país es paupérrimo, ojalá alguien hiciera algo por ayudar.

iScribo y la gramática

Ten en cuenta que algunos adjetivos son irregulares, tanto en su grado comparativo como superlativo:

bueno/mejor/el mejor u óptimo

malo/peor/el peor o pésimo

grande/mayor/el mayor o máximo

pequeño/menor/el menor o mínimo El corrector ortográfico y gramatical de iScribo te ayuda a escribir un español correcto. Utiliza nuestra herramienta y descubre si puedes escribir el grado de los adjetivos irregulares correctamente. ¿Conoces otros ejemplos? Cuéntanos en los comentarios.

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